Cuando eres observador de arte desde que eras pequeño, cuando has crecido rodeado de artes plásticas y de diseño, cuando conoces los talleres de artistas como Alberto Valladares, Francisco Guevara, Jorge Oliva, Tomas Nuñez, Serguey Fernandez del Sol, cuando conoces  fotógrafos de la talla de Umberto Mayor, Alberto Zambrana, Enrique de la Osa… Diseñadores como Alberto Diaz Alvarado, Edgar Gómez, artistas plásticos como Eric Arango, Maidolys Barco, Jorge Luis Santiesteban, y muchos otros grandes artistas y artesanos con los que has compartido tu visión del arte, de la pintura, de la creación artesana, cuando has hundido tus manos en el barro desde el año 1994, es entonces cuando decido desde esta trayectoria, ser el dueño de mis palabras y mis pensamientos y hablaros de LA TRANCA DE LA METATRANCA. ¡¡Gran concepto cubano!!

Decidir contar lo que piensas ¿es importante en el mundo del arte? ¿quizás no vendas más? ¿quizás no esté de moda? Venga, vamos allá….

La TRANCA DE LA METATRANCA consiste en aprender (o pagar a alguien que lo haga)  para producir la verborrea suficiente que justifique tu creación artística de manera que generes un discurso que niega la verdad, o lo que es lo mismo un discurso METATRANCOSO que atribuye cualidades a tus creaciones. Vaya, como dice mi amigo Eric Arango, la METATRANCA es una metáfora del pene. Lo que sería en cuba «estas hablando pinga» o «mierda».

El arte necesita años, exige pedir consejos, exige ver tu obra con humildad, con objetividad, y sobre todo creo que exige que el artesano nunca piense que ya está hecho un artista, porque el arte se aprende cada día y con cada creación. Porque el arte exige la vida entera. El artista tiene que creer en el fracaso. Cuando los artistas se sienten infalibles, desde mi humilde opinión, creo que son sencillamente unos pequeños impostores.

El arte y por ende, la artesanía, son un aprendizaje diario, largo y lento. Pero hoy en día no sucede así. El arte, la artesanía y el diseño se han convertido en un consumo caro, rápido y de moda. Pues tengo una noticia que daros al respecto: no, mis piezas no están de moda. No, mis piezas no son caras. No, mis piezas tampoco las tendrás inmediatamente a golpe de clic.

A través de esta web te llegarán, claro que te llegarán, por supuesto, de eso me encargo yo que vivo de vender mis creaciones de plata. Parece obvio entonces que el mercado es necesario cuando vivimos de la joyería artesanal, claro que si.

Convertirse en publicista, crear apariencia de gran lujo y de exclusividad es aplaudirlo todo.

Y así suceden las cosas METATRANCOSAS para mantener todo este elitismo jerárquico que le da sentido a un montón de parásitos del arte que no crean nada, pero viven de los que si lo hacen. (Erik Arango-dixit).

Si queridos lectores y lectoras, encontrar un discurso que atribuye cualidades a una joya está muy de moda en esto del lenguaje de la joyería artesanal. Sinceramente, y lejos de contrariar a quien le atribuye cualidades y otros dogmas de fé a su joyería, creo que el verdadero significado de una joya aparece simple y llanamente, cuando esta se lleva puesta sobre el cuerpo. Solo entonces es cuando aparece la parte emocional y la personalidad de quien la lleva.

En PlanB JOYERÍA, la TRANCA DE LA METATRANCA, nos aburre y nos divierte a partes iguales tremendamente.

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